miércoles, 6 de agosto de 2008

tema # 3



De la violencia y la escuela





El libro que se reseña, escrito por Eric Debarbieux y tres miembros del equipo que dirige en el área de Ciencias de la Educación de la Universidad Víctor Segalen, Burdeos II, Francia.
El tema del libro, “la indisciplina y la violencia en el medio escolar”, representa probablemente uno de los más difíciles de afrontar. Constituye uno de los aspectos menos “presentables” de la escuela. Si algo temen las autoridades escolares de distinto rango y los propios actores, es que se “ventilen” los episodios y problemas más desagradables que acontecen en el ámbito institucional y que ello incremente el descrédito que padecen los sistemas escolares en muchos países; descrédito conseguido con sus propias obras, pero también por la acción intencional de agencias interesadas en profundizar la crisis escolar en la transmisión cultural y la formación de los ciudadanos.
Desde mediados de los noventa, pasó de ser un tema prácticamente ausente a uno de los que produce más publicaciones
En palabras de los autores:
Este libro comprende tres partes. La primera elabora e interpreta un nuevo estado del problema, mostrando las tendencias recientes que manifiestan un agravamiento de la violencia en el medio escolar. La segunda parte señala los peligros que enfrenta la sociedad francesa por la crisis de sentido revelada por la violencia: discurso de la decadencia y etnitización, represión excesiva e inoportuna, repliegue sobre sí y búsqueda de chivos emisarios. La tercera parte describe las virtudes y las contradicciones de las tentativas de acción que son evaluadas en la medida de lo posible desde una perspectiva sociopedagógica


Primera parte. Violencia y sentido de la escuela

Explican que:
La violencia escolar es una noción proteiforme, inasible. Es ampliamente dependiente de los códigos morales, de las representaciones sociales de la educación, del estado de las reflexiones jurídicas y de los códigos que las cristalizan en construcciones siempre provisorias.

En resumen, los tres indicadores que utilizan en sus investigaciones son los siguientes:
“Indicadores de victimización y de delitos: extorsión, robos, golpes, racismo, insultos;
Indicadores del ‘clima escolar’: relaciones de los alumnos entre sí y con los maestros, relaciones entre los adultos;
Indicadores de inseguridad: violencia y agresividad percibidas” .

Consideran tres dimensiones o tipos de violencia: el primero se refiere a las reacciones de los nuevos públicos contra los anacronismos de las instituciones escolares; el segundo, a la “intrusión” de conductas delictivas en las escuelas ubicadas en contextos urbanos populares empobrecidos; el tercero, considerado como “violencia antiescolar”, es el más doloroso porque expresa tanto una frustración global ligada a la organización social y a la problemática de la exclusión, como el posible fracaso de la escuela frente a las nuevas realidades que afrontan los jóvenes de hoy.

Segunda parte. Crispaciones de las identidades

Pero frente a la noción de “salvajismo”, los autores se adhieren a otros investigadores que proponen utilizar la noción de “incivilidades” para aludir a diversas formas de las “pequeñas transgresiones”. La noción “incivilidades” permite reunir un amplio conjunto de comportamientos en una categoría común. “Es un término técnico, no un concepto ético.
El capítulo 4 contiene el problema del nexo entre el comportamiento violento y la pertenencia a grupos étnicos minoritarios
. Los autores aportan datos e interpretaciones desarrolladas en sus propias investigaciones y enfatizan que hay un proceso de “construcción social de la etnicidad” basado en estereotipos o en la agrupación defensiva que deviene de la discriminación y exclusión existente en las prácticas escolares
El capítulo 5 está dedicado a polemizar con las posturas “duras” que, preocupadas por la instauración generalizada de un “laxismo” educativo, proponen el aumento de las puniciones y de los dispositivos represivos en los establecimientos.
A las posiciones “duras” del profesorado, se contraponen las posiciones duras de los núcleos menos controlables de los alumnos. El capítulo finaliza subrayando la necesidad de investigar más profundamente este problema, y de discutir las vías para mejorar la justicia escolar.
En el capítulo 6 se aborda uno de los factores que los autores consideran determinantes para que prolifere la indisciplina y los episodios violentos: la falta de unidad de los equipos docentes en los establecimientos y el fenómeno que denominan “repliegue sobre sí” o “repliegue privado en la escuela pública”

Tercera parte. Tentativas

Abre con el capitulo numero 7 En el apartado “De la prevención de las conductas de riesgo a los ‘planes violencia’”, el subtítulo señala el sentido de la evolución de los enfoques y se hace un balance de las diferencias y continuidades que los autores aprecian en las estrategias estatales, deteniéndose a detalle en la política vigente cuando se escribió el libro.En el capítulo “8. Suerte y desgracia de la pedagogía”, la atención se ubica al interior de los establecimientos para estudiar las tácticas pedagógicas relativas a la violencia. Para los autores, el establecimiento es el “nivel” crucial de cualquier política de prevención o corrección. Justifican esta elección a partir de lo que se conoce como “efecto-establecimiento”, lo cual significa que es en el ámbito de los planteles donde se deciden las principales batallas.


El capítulo “9. Comprendido en la acción” presenta con descarnada honestidad los ambiguos resultados obtenidos en sus intervenciones (ellos las definen como “mediaciones sociológicas”) en diversos colegios y liceos franceses. No dan tregua a los lectores del libro que a esta altura mantuvieron la esperanza de encontrar en sus páginas indicaciones de acciones precisas que conduzcan a solucionar estas perturbaciones de la vida escolar.

El subtítulo del capítulo “Conclusión” es elocuente: “Elogio de la acción modesta”. Los autores enumeran las medidas que consideran mejores en el marco de las políticas públicas aplicadas en las dos últimas décadas y exponen su posición a este nivel:
Abogan por la continuidad de las medidas y por una evaluación que permita corregir sus efectos perversos. Toda acción contra la violencia debe inscribirse en el largo plazo. Subrayan la importancia de repensar globalmente la formación de los profesores, la necesidad de fortalecer la justicia escolar, en especial superando la frecuente “ilegalidad de la ley escolar”.

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